quinta-feira, 9 de setembro de 2010

El préstamo

Un hombre decia a sus amigos en la casa de té:

"Presté a alguien una moneda de plata, y no tengo testigos; temo que quien la recibio niegue que yo la haya puesto en sus manos".

Sus amigos le compadecieron, pero un sufi, que estaba sentado en un rincón, alzó la cabeza y dijo:

"Invítale aqui a tomar un té, y dile, en presencia de toda esta gente, que le prestaste veinte monedas de oro".

"Como voy a hacerlo si sólo le presté una de plata?".

"Eso es exactamente lo que él te responderá indignado", dijo el sufi, "y todos podrán oírlo de sus labios. No querias testigos?".

Extraido do livro: Cuentos de Oriente para niños de Occidente

O HOMEM CUJA HISTÓRIA ERA INESPLICÁVEL

Era uma vez um homem chamado Mojud. Ele vivia numa cidade onde havia conseguido um emprego como pequeno funcionário público, e tudo levava...